Gestionando la
calidad del servicio. Las tareas del día a día.
Mariana Pizzo
Cuando se habla de
gestión de la calidad, puede parecer que se trata de gente dedicada a hacer
verificaciones, controles, revisar documentos, generar nuevos documentos... En
fin, un conjunto de tareas para lo que se necesitaría un equipo especial de
trabajo.
Pero si tu
motivación no es una certificación particular, para realizar una gestión de
calidad en el servicio generarás documentos sólo cuando los vayas
necesitando y, a medida que optimices tu servicio, irás completando ese
sistema, que finalmente, si lo consideras, podrás certificarlo.
En esta última
metodología, entonces, ¿cómo sería el día a día?
¿No puedo
contratar a alguien más para que haga estas tareas?
Es cierto que esto
sucede muchas veces, pero depende mucho del enfoque que cada empresa dé
a la calidad del servicio y el objetivo para el cual haya implementado un
sistema de este tipo. Hay empresas que necesitan una certificación de calidad y
trabajan para eso. Por lo tanto, comienzan generando la documentación necesaria
y luego hacen funcionar ese sistema.
Pero si tu
motivación no es una certificación particular, para realizar una gestión de
calidad en el servicio generarás documentos sólo cuando los vayas
necesitando y, a medida que optimices tu servicio, irás completando ese
sistema, que finalmente, si lo consideras, podrás certificarlo.
En esta última
metodología, entonces, ¿cómo sería el día a día?
No tendrías
personas dedicadas exclusivamente a la gestión de la calidad del servicio. Sí podrías designar a alguien que vele por el
sistema, que motive, que empuje, pero no que se dedique todo el día a estas
actividades. Cuanto más integradas estén a las tareas habituales de tu equipo
de trabajo, mayor efecto tendrán en la calidad.
Entonces, ¿qué
actividades concretas referidas a la gestión de calidad del servicio realiza el
personal que presta el servicio? Por empezar, la actividad de calidad por
excelencia será la realización misma del servicio.
Sí. Cualquier otra
actividad no tendría sentido si el servicio no es prestado con calidad. ¿De qué
sirve una política bien redactada, un procedimiento perfecto, un registro de
reclamos, si al final el servicio sigue siendo igual? La diferencia cuando se
trabaja con calidad es que esta realización del servicio está soportada por estándares
adecuados, advertencias colocadas en el lugar propicio para evitar errores
que pueden tener un alto impacto. Una formación de las personas
orientada a lograr una realización de excelencia.
Además de la
realización misma del servicio, el personal genera registros durante su
operación. Un registro es la evidencia de que algo ha sucedido. Anotar en una
planilla la hora de limpieza y la firma es un registro, evidencia de que se ha
realizado la limpieza.
Otra actividad
adicional será analizar problemas, proponer e implementar soluciones.
Para esto se necesita un tiempo de trabajo específico. Puede ser, por ejemplo,
una o dos horas semanales. ¿De todo el personal? Sí, lo ideal es que todos
realicen estas tareas. Y dirás, ¿quién paga ese tiempo de trabajo? Ese tiempo
se paga solo. ¿Qué insume mayor costo: una hora semanal analizando las causas
que provocaron un reclamo de un cliente, o perder ese cliente para siempre y
todos los que después tendrán el mismo problema por no haberse analizado? ¿Es
más costoso el tiempo en que un empleado archiva cuidadosamente la
documentación en su lugar, o el que pierde (impredecible), buscando un
documento importante mientras un cliente lo está esperando?
¿Se agregan
entonces actividades al día a día? Sí, ciertamente. Actividades previstas,
certeras, que sabes que te aseguran la calidad en tu servicio; pero también
eliminarás muchas otras, imprevisibles y aleatorias, que consumen mucho más
tiempo y riesgo de afectar directamente a tus clientes.
Ten la certeza de que trabajar
con calidad te convendrá también desde el punto de vista de los costos. No
temas incorporar las actividades correctas para hacerlo
